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jueves, 30 de mayo de 2013

Un viaje fantástico. Capítulo 1, Barcelona: La ciudad condal, entre ramblas, Gaudí y el Parc Güell.


Ningún aeropuerto ni siquiera el de Los Angeles o Miami en los Estados Unidos se asemejaba al diseño y la funcionalidad del Aeropuerto Internacional de Barcelona. Tampoco fue tardado el proceso migratorio para ingresar a la Unión Europea aunque dicho protocolo, me recordó los arrivos a tierra estadounidense cuando uno viaja desde México.

Al salir del aeropuerto yo recuerdo que empecé a tomar fotos y una de las cosas que llamó mi atención fue el diseño y la señalética de las autovías. Barcelona es una ciudad que tiene una expansión más hacia lo largo de la costa que hacia tierra dentro. Dada esa condición las vialidades principales corren en sentido paralelo al litoral y me recordaron por momentos los freeways estadounidenses, aunque no tan amplios ni con la misma cantidad de autos.

Me sorprendió ver el número de personas que se desplazaba en motocicletas y la arquitectura de la ciudad. La mayor parte de la gente por lo visto gustaba por vivir en edificios antiguos de 4-5 pisos. 

Después de instalarme precisamente en uno de esos edificios céntricos salí a dar una primera vuelta por la ciudad. A cada paso que daba me sorprendía ver la arquitectura de los edificios y sobre todo la limpieza de las calles. Nunca había visto tantos contenedores para la basura, había fácil como 5 distintos para cada tipo de resíduos. Los contenedores estaban perfectamente ubicados y diferenciados por colores. Una muy buena idea sin duda que me gustaría ver aplicada en México.

Era ya la tarde de ese día 1 y pude conocer por fuera la Sagrada Familia, catedral e ícono indiscutible de Barcelona que fue diseñada por Gaudí y que a la fecha sigue en etapa de culminación. La Sagrada Familia es de esas estructuras imponentes que merecen muchas fotografías. Al ser el símbolo más famoso de la ciudad mucha gente estaba formada para ingresar en ella, nosotros como veníamos de un muy largo viaje teníamos hambre y decidimos seguir adelante en búsqueda de un sitio para comer.

Esa noche después de cenar nos fuimos a dormir y al día siguiente (y afortunadamente sin efectos del jet lag), salimos a conocer el Parc Güell, sin duda el favorito y más famoso de los catalanes. El Parque ofrece vistas magníficas de Barcelona y en el además de vegetación, encuentras obras de Gaudí. El calor era húmedo y el sol estaba pesado, yo me dediqué a tomar fotografías y a disfrutar de las panorámicas que tenía de la ciudad.

Parc Güell es el sitio ideal para estar en contacto con la naturaleza y hacer ejercicio. Mucha gente visitó el parque ese día y nosotros después de las 2 de la tarde nos fuimos al centro de la ciudad a comer. 

Barcelona es una ciudad dinámica, la segunda en tamaño e importancia en España, gente de todas partes del mundo se mezclaban en sus calles, cafés y andadores. Me agradó ver el arbolado de las calles y el bullicio que bajo mis estándares, era perfecto. 

La red del metro es verdaderamente funcional y te lleva a casi todas partes de la urbe. Sus trenes son modernos y las estaciones son en general limpias y bien iluminadas. El único detalle negativo del metro en esta ciudad es la gran cantidad de asaltos que los carteristas día con día realizan, principalmente a los turistas.

Las Ramblas son paseos peatonales muy armoniosos y llenos de gente y vendimia. Dichos paseos están enmarcados por grandes árboles que resultan todo un alivio ante el sol y el calor del día. El Mercado San Joseph es un espacio lleno de colores y sabores en donde encuentras todo tipo de mercancías dentro de un acomodo y limpieza pocas veces vistas en mi vida.

A un lado de la Rambla principal se encuentra el Barrio Gótico, un sitio donde están gran cantidad de bares y tabernas. Después de un breve descanso y de un trago por supuesto, continué con mi recorrido y llegué hasta el muelle. La tarde comenzaba a caer y decidí aprovechar las últimas horas de luz para conocer más del centro de la ciudad.

Había que dormir temprano pues al día siguiente teníamos que despertar muy de madrugada para tomar un vuelo hacia nuestro siguiente destino, París, Francia.














Aleks Syntek "Bienvenido a la Vida"

Recientemente me encontré con que Alejandro Escajadillo Peña mejor conocido por el medio artístico como "Aleks Syntek", llegó a crear un material discográfico propio por allá de mediados de la década de los 90's, cuando acompañado de Michel Rojkind y León Chiprut conformaban el grupo Aleks Syntek y la Gente Normal.


El nombre del material que les menciono se llama "Bienvenido a la Vida", un disco que salió a la venta en 1995 en plena crisis económica dentro del contexto nacional que vivíamos en México.



Ese álbum, el de menor en éxito comercial pero no por ello musical, realmente me ha resultado una gran sorpresa en éste año. Bienvenido a la Vida es como la historia de un ser humano común y corriente de nuestra época, en donde se manejan temas que van desde la felicidad y alegría por el nacimiento y llegada de un nuevo ser al mundo, hasta la desesperanza e incertidumbre que provoca el seguir viviendo y lo que pueda suceder en caso de mantenernos por el rumbo equivocado, haciendo referencia al modo de vida de la actualidad, con sus excesos y los miedos respectivos a tópicos como: el calentamiento global, la explosión demográfica, la falta de fé y sensibilidad entre otros.



Bienvenido a la Vida es un sencillo del mismo nombre que el álbum, y en él se centran las expectativas que se generan en torno al nacimiento de una persona, con todo el optimismo que representa el comienzo en el andar por la vida de un ser puro, sin vicios, deseos, lamentaciones etc., que conforme pasa el tiempo uno va adquiriendo.



Es un tema que me gustó desde los primeros acordes que escuché, inclusive me recordó por instantes la base de la canción "Everybody Wants to Rule the World" de Tears for Fears. Bienvenido a la Vida es un tema armonioso y bien ejecutado musicalmente. Lamentablemente el disco no resultó ser bien aceptado comercialmente quizás en gran parte por los difíciles momentos que pasaba la sociedad mexicana en aquél 1995, año de crisis económica y política. Sin embargo, el disco es muy bueno en realidad, me atrevo a decir que es el mejor que ha logrado producir Syntek. Muchas personas han mencionado que fue un álbum adelantado a su época mientras que otros lo consideran muy conceptual y con letras profundas, llamándolo inclusive CD de culto Pop en México.



Los Hijos del Fin del Milenio, La Fé de Antes, Mientras Respiro, Evolución y Un Secreto, son los temas que más destacan en éste material que lamentablemente no fue valorado con justicia. Syntek se encontraba en una fase de madurez musical, siempre he considerado que su talento es incuestionable y con Bienvenido a la Vida logré confirmarlo.



"La Fé de Antes" es uno de los temas más famosos de Alex Syntek y en lo personal el que más me agrada de toda su carrera. Un tema que expone pasajes existenciales de una persona que ya no quiere creer en nada después de haber sido decepcionado por la vida misma. Syntek trata de reflexionar y profundizar invitándonos a no renunciar a lo que creemos, en nosotros mismos y en las cosas buenas que tiene la vida que, a pesar de ser compleja y llena de momentos muchas veces desfavorables, no debemos de perderle el asombro y el gusto por seguir adelante.



Quizás sus posteriores publicaciones han contado con un mayor éxito comercial pero Bienvenido a la Vida me resulta un disco muy interesante, las letras, la pasión musical con el cual está ejecutado y la colaboración de Sabo Romo en el bajo en las presentaciones y giras posteriores al lanzamiento del mismo, hacen que considere éste material como el mejor del artista en turno.




martes, 14 de mayo de 2013

Un viaje fantástico. Introducción: El vuelo de América a Europa y un nuevo mundo.

Salir de tu país para conocer otros es una experiencia increíble, una oportunidad que no se debe desaprovechar y que te deja maravillado en todos los aspectos. El viajar a lugares tan lejanos influye de manera determinante en tu vida y esta jamás vuelve a ser la misma, pues una vez conocidos nuevos rumbos, culturas, paisajes etc., tu mentalidad como ciudadano, turista y persona en sí, se abre completamente.

Tuve la gran fortuna de conocer Europa, el llamado "Viejo Continente" en las vacaciones de verano del año 2011. Fue un viaje de 27 días en los cuales junto con mi hermana pude recorrer algunos países y varias ciudades en un viaje tan inolvidable como fantástico.

La primera parada sería la ciudad de Barcelona, España (Cataluña para ser más precisos), y desde el asiento del avión que partió a las 11 de la noche del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, mi mente y mis sentidos se prepararon a gran escala para lo nuevo por venir.

El viaje duró 11 horas y nunca antes había estado tanto tiempo dentro de un avión. La experiencia para los que amamos sentarnos en ventanilla y adivinar los lugares que vamos dejando atrás se vuelve interesante, pero al cabo de 3-4 horas el cansancio se apodera de uno y se busca la manera de dormir aunque sea un rato. A través de las estaciones de radio que puedes captar durante el vuelo te vas dando cuenta del cambio repentino de los usos horarios por los que atraviesa el avión. Después de pasar ciudades y más ciudades y de medio adivinar cuáles serían acaso, uno entra en un mar de completa oscuridad y solo quizás una finísima línea de luz rompe en el horizonte lo cual te avisa desde muy lejos, que el amanecer está próximo.

Después duermes finalmente, y si logras despertar por momentos solo es para darte cuenta de dos cosas, la primera: que todo el avión está en un silencio absoluto como si aquello fuera un hotel durante la madrugada y segundo: no se ve absolutamente nada por la ventanilla. Ni el mar ni alguna isla se logra divisar. 

Es tal la altura del avión que en completa calma y tranquilidad lo único que puedes ver es un eterno resplandor azul que te confunde, pues difícilmente distingues nubes o lo que sucede allá afuera. La radio no capta ninguna señal y entonces duermes unas horas mas. 

El desayuno está servido y previamente los sobrecargos te ofrecen toallitas tibias y húmedas para limpiar tu cara y medio despertar. Me preocupaba el "jet-lag" y al ver mi reloj eran cerca de las 8 de la mañana, aunque a decir verdad era la hora del centro de México, en realidad en ese punto del océano Atlántico quizás ya eran las 1 o 2 de la tarde. Una o dos horas después y con mucha luz ya se podía distinguir el mar con mayor precisión. No obstante la altura aun era considerable y diminutos como esporádicos barcos aparecían en aquél inmenso cuerpo de agua. Poco a poco estos se iban haciendo más frecuentes y una cosa pasó por mi mente, estábamos cerca de tierra pues aquellas embarcaciones sin duda serían de pesca.

De pronto el mar se hizo más claro y una línea costera rompió el marco azul. Tierra a la vista por fin y una emoción recorrió mi cuerpo. Estaba claro que era tierra continental y que seguramente pertenecía a Portugal. Efectivamente después de un par de fotografías encendí mi radio y sintonicé algunas estaciones de lengua portuguesa, Europa estaba debajo de mis pies literalmente.

Un rato más tarde y luego de ver tierras áridas (mas no desérticas), sospeché que ya estábamos seguramente volando sobre España, las radiodifusoras me lo confirmaron en el instante y la hora que daban marcaba las 4 de la tarde.

Una autopista, una base aérea, unos generadores eólicos y pequeños poblados costeros bien divisados; advertían que el descenso se estaba consumando. Y en instantes la autopista se convirtió en avenida y las primeras fábricas y casas del área metropolitana de Barcelona me dieron la bienvenida. A las 5 de la tarde hora local el avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Barcelona - El Prat. Mi asombro fue enorme al ver aviones de líneas aéreas desconocidas para mi y al poco rato me encontré haciendo el registro migratorio dentro del aeropuerto.