martes, 20 de agosto de 2019

Siendo sinceros ¡estamos jodidos!


No hay opciones reales mucho menos candidatos a la altura.



Es muy triste pero finalmente cierto. En este país de norte a sur y de costa a costa se carece de buenos políticos y mucho más de buenos candidatos a puestos de gobierno.



No es nada nuevo, es una constante a través de décadas y décadas de vida democrática en éste país. Es más, me atrevo a decir que incluso antes de que existiera el sufragio, muy pocos gobernantes tenían los conocimientos, las aptitudes y las capacidades necesarias para sobresalir y trabajar para cambiar a nuestro país.


Hoy en día México luce más dividido que nunca, día con día y hora tras hora se suscitan ataques, discordias, señalamientos e insultos entre quienes profesan ideologías políticas distintas. Ni los de izquierda ni los de la derecha tienen el dominio de la razón, sin embargo luchan constantemente a cada minuto entre ellos como una forma de reprobar el contexto social en que se vive pero sobre todo, para sacar las frustraciones cotidianas de manera individual y posteriormente colectiva.


Es triste que hoy en día no exista un proyecto verdadero de nación, seguimos viendo intereses personales o de grupos bien establecidos que desean el poder para servirse de él y no para comenzar a sentar las bases de un nuevo país.


Seamos sinceros; ni la derecha ni la izquierda han funcionado para que las cosas mejores en éste país de manera real y constante. No existen candidatos verdaderamente comprometidos y capaces de trabajar para mejorar las condiciones de vida de todos los mexicanos. Solo existen líderes en turno que realizan todo tipo de acciones para servirse del poder y tratar de perpetuar a través del tiempo, la hegemonía y privilegios que brinda ser parte de la élite en turno.


Los candidatos y gobernadores de la derecha han trabajado para sus intereses y los de su partido antes que nada. Realizan todo tipo de acciones neoliberales que a final de cuentas, benefician a muy pocos en detrimento de una población que cada día se divide más. Dichas acciones en nombre de la inversión extranjera y el libre mercado han traído ciertos ingresos y desarrollo al país, pero solamente para unos cuantos; la gran mayoría sin embargo continúa hundiéndose y mermando su poder adquisitivo año con año. 


La derecha es vista como una entidad fina, educada y preparada, con todo tipo de títulos, condecoraciones y reconocimientos intelectuales y académicos. No obstante la gran preparación y conocimiento de sus candidatos estos han resultado igual o peor de ladrones y vende patrias que los del bando de la izquierda. De nada sirve que una mujer u hombre alcalde, gobernador o presidente cuente con títulos, maestrías y doctorados en las mejores universidades del mundo, hable 20 idiomas distintos, vista y hable bien; si a final de cuentas toda esa preparación, aptitudes e imagen son utilizadas para beneficiar a la de por sí ya muy aventajada y privilegiada élite en éste país.


Ningún político de derecha ha sido capaz con todos sus trofeos, capacidades y atributos de enderezar esta nación, y ante tal circunstancia; los resultados de las más recientes elecciones han dado el triunfo a la representación de la izquierda, grupo con una ideología que dice "acercarse" y "entender" más a los sectores vulnerables y desfavorecidos, los que poco o nada tienen y que están hartos de vivir en esas condiciones.


Lo cierto es que tampoco la izquierda parece ser la solución. Los candidatos muchas veces carecen de preparación, estudios y visión progresista acorde a las necesidades y los retos actuales que requieren un país para destacar en el contexto internacional. Para ellos lo más importante es el discurso prometedor y esperanzador dirigido a los que menos tienen con tal de ganarse su confianza y posterior apoyo. Ante esto las posturas y decisiones que ellos tomen serán siempre criticados por la derecha, pues siempre considerarán estos pronunciamientos como oportunistas, demagógicos y carentes de realismo.

La izquierda pretende al igual que la derecha, conciliar, dialogar, levantar al país y crear las condiciones que a según su entendimiento, son las necesarias e indicadas para asegurar el desarrollo de México.

Pero lo que seguimos viendo es que ninguna propuesta resuelve las problemáticas de éste país. Todo queda enmarcado siempre en discusiones absurdas, acusaciones, promesas incumplidas, corrupción, nepotismo, compadrazgos etc.

Lo peor de todo es que quienes más sufren los eternos enfrascamientos y fracasos de ambas partes son los ciudadanos, quienes tienen que seguir contribuyendo con sus impuestos a mantener a flote a la clase política mexicana. Ciudadanos que tienen que pagar con deudas los errores y derroches que tanto la izquierda como la derecha han provocado con sus decisiones, aspiraciones y fraudes.

Ningún partido, ningún candidato y ninguna opción parecen estar a la altura de lo que el país requiere para lograr un avance hacia un desarrollo generalizado y lo más justo posible. Se necesitan nuevas ideas, nuevos actores, nuevas propuestas que coincidan en un solo punto y viajen en una sola dirección. El crear un proyecto de nación a largo plazo que beneficie a todos los que formamos este país y no solo a la élite oportunista en turno.




jueves, 15 de agosto de 2019

Los 3 edificios más altos de México

Los 3 edificios más altos de México se ubican en la Zona Metropolitana de Monterrey.


En los últimos años la Zona Metropolitana de Monterrey ha levantado la mano como la urbe donde se construyen los edificios más altos del país. De hecho actualmente el edificio KOI en el municipio de San Pedro Garza García, es el rascacielo más alto de México con sus 279.5 metros de altura y sus 64 pisos. 

Sin embargo hoy en día está construyéndose la Torre Obispado, que inclusive será con sus 304.8 metros de altura, el edificio más alto de toda América Latina, desplazando al segundo puesto a la actual Torre Costanera en Santiago de Chile.

Detrás de KOI y Torre Obispado esta por levantarse la Torre Sohl, del despacho arquitectónico mexicano Sordo Madaleno. Consiste en un edificio de 268 metros de altura que estará ubicado sobre la avenida Constitución en la zona centro de Monterrey.

Si bien Sohl no será tan alto como los anteriormente nombrados, su altura le permite ingresar al podio de los rascacielos más altos del país. 

Pero ¿a qué se debe que Monterrey y su zona metropolitana actualmente desarrollen las edificaciones más altas del país? Tal vez la respuesta sea por el costo de la construcción, la ubicación de la ciudad en una región de baja sismicidad o quizás a la apuesta de grandes empresas por mover sus oficinas y proyectos a otras ciudades que no sean la capital del país. Aunado a lo anterior, actualmente en la Ciudad de México se vive un ambiente de incertidumbre con relación a los permisos y limitaciones en cuanto a grandes edificaciones por parte del gobierno local. Todo ello podría explicar de mejor manera la razón por la cual hoy en día Monterrey se levanta como la ciudad con los edificios más altos del país. 


Top 3:

1. Torre Obispado (en construcción) 304.8 metros





2. Torre KOI 279.5 metros





3. Torre Sohl* (en construcción) 268 metros