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martes, 31 de enero de 2012

El problema del tráfico en Monterrey


La ciudad de Monterrey en el norteño Estado de Nuevo León, es la segunda urbe más extensa y la tercera más poblada en el país. Esto provoca que el tema del tráfico y la eficiencia en el transporte urbano se discutan con frecuencia dadas las carencias viales y otros factores que se combinan de modo que, el transitar por sus calles y avenidas en horas pico se vuelva realmente un calvario.

Al igual que otras grandes ciudades como Guadalajara o México D.F., la metrópoli regiomontana enfrenta día con día y año con año la problemática de que nuevos automóviles se suman a su parque vehicular mientras que la creación de nuevas avenidas, o la optimización de éstas, no avanzan al mismo ritmo y prontamente se ven rebasadas en su capacidad operativa. Esto da como resultado que en las horas más pesadas del tráfico algunas arterias se conviertan prácticamente en estacionamientos públicos y que los conductores empleen más y más minutos en sus traslados.

En Monterrey existe un peculiar gusto por imitar las obras viales del vecino país del norte, especialmente las grandes autopistas urbanas (freeways) de ciudades como Houston, San Antonio o Dallas, en el Estado de Texas. Sin embargo el intento de copiar su sistema vial dista mucho de tener la funcionabilidad deseada por los habitantes. Una de las razones principales por la cual no se tienen los resultados esperados es porque la planeación, el diseño, los recursos y la ejecución de las obras urbanas en Estados Unidos y otros países desarrollados, es superior a todo lo contemplado para realizarse en México.

En la capital de Nuevo León por ejemplo, se han invertido millones y millones de pesos cada determinado tiempo en la ampliación, reestructuración y adecuación de carriles, puentes, distribuidores viales etc.., sin que realmente se solucionen de fondo los problemas del tráfico que, como ya mencioné aumenta año con año.

La verdadera falta de una visión y planeación urbana de calidad por parte de las autoridades municipales, estatales y hasta federales en su caso, provoca que la mayoría de las soluciones que plantean para la problemática del tráfico resulten en el mejor de los casos, solo un pequeño bálsamo para combatir el "cáncer" de la mermada movilidad urbana. Los proyectos y las obras parecieran ser dignos (as) candidatos (as) a competir por el colmo de lo mal hecho, y en muchas ocasiones no se necesita ser un ingeniero o un experto en urbanismo para señalar tales cosas.

Pero no solo el planear y construir mediocremente las vialidades en ciudades como la nuestra son un pecado por parte de nuestras autoridades, sino también el no trabajar para que se busquen otras alternativas de movilidad en las ciudades. A muchos gobernantes pareciera que se les olvida que lo importante es el mover a la gente y no así a los automóviles es decir; el crear autopistas urbanas y suprimir semáforos para hacer vialidades contínuas no son sino "soluciones" pensadas solamente para los conductores y para sus carros, dejando a un lado a aquellos que necesitan o buscan otras formas de transportarse.

Una ciudad como Monterrey con sus poco más de 4 millones de habitantes requiere de contar con un eficiente sistema colectivo metropolitano (Metro) con un mínimo de 5 líneas operando en la actualidad. La realidad nos muestra que solo se cuentan con 2 líneas que resultan insuficientes para la población de ésta urbe que solo utiliza el metro si su destino es el centro de la misma principalmente. Ambas líneas de metro recorren solo algunos puntos de una mancha urbana cada vez más extensa y caótica. 5 líneas de éste transporte apenas y serían lo justo para incentivar a la gente a dejar un poco sus autos y utilizar el transporte público.

A la par de avenidas bien realizadas y de contar con un metro de 5 líneas se requiere que los camiones urbanos reestructuren de fondo sus trayectos y no se concentren solamente en puntos de por sí ya saturados. La combinación de carriles exclusivos diseñados para los autobuses y el debido respeto por otros automovilistas de no invadir dicho espacio sería de gran ayuda. Los camiones urbanos deben servir como alternativa y complemento al mismo tiempo para continuar con la movilidad que el metro per se ofrecería.

Pero no todo es culpa de las autoridades y su deficiente sentido del urbanismo bien realizado, los conductores de vehículos también colaboran a que la ciudad se sature al manejar incorrectamente o peor aun, de manera hipócrita. Monterrey se caracteriza por ser una metrópoli en la que sus automovilistas manejan a exceso de velocidad y con raquíticos estándares de educación vial. Conducir sin usar direccionales, cruzar carriles de manera irresponsable y temeraria, pretender ingresar de última hora a un carril sin previamente hacer fila cívicamente ó, por increíble que parezca, manejar de prisa aun en situaciones de lluvia; son solo algunas de las características que gallardamente al parecer los conductores en ésta ciudad se adjudican, pero que al encontrarse manejando en ciudades estadounidenses por arte de magia corrigen con inequívoca pulcritud.

No obstante que Monterrey es una ciudad que dadas sus características climáticas, orográficas y de extensión, no permiten el uso de la bicicleta para grandes recorridos, el uso de ésta para trayectos cortos es una muy buena opción; ya que contribuye a no generar tráfico vehicular al mismo tiempo que le proporciona ejercicio al usuario.

El ciudadano y las autoridades deben pensar en la misma dirección a la hora de buscar una mejora vial de raíz. Si una persona no comparte su auto con vecinos o compañeros de trabajo que van al mismo destino, o si para ir a una tienda de conveniencia utiliza su carro solo para comprar un par de refrescos o cigarros en la esquina de su domicilio, estará contribuyendo al caos vial de ésta y otras ciudades.

Se requieren soluciones amplias, costosas y bien planeadas. No podemos regalarle solamente más espacio a los automovilsitas, se ocupa tener una visión más integradora que proporcione una movilidad urbana que se aproxime cada vez más a lo óptimo y no hacia lo catastrófico.







* Fotografías tomadas de Skyscrapercity www.skyscrapercity.com Crédito a sus respectivos autores.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, Monterrey necesita un metro que mueva a la mayor cantidad de gente posible. Y los autobuses deben complementar el servicio, no competirlo.

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  2. Coincido contigo, 5 Líneas de metro son las necesarias para una ciudad como la nuestra hasta el momento. Una que conecte Santa Catarina con el Centro, otra que vaya hasta el Aeropuerto y una más que vaya hacia el Sur. Saludos.

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